La mujer escribe y eso es lo que importa










25 de abril de 2017

Shirley Campbell Barr, 2 poemas 2


Obra de Rosmery Mamani Ventura



CARTA A MIS ABUELAS

I

Primero vino una abuela de hace años
y tomó su asiento en la primera fila
después vivieron los días difíciles
y los muchos hijos
y en una de esas
de que si quiero
de que si no…
de que los hijos solo vienen y ya
en una de esas
vino mi padre
y nació bendito
con la certeza de la esperanza
con el sol en la mano
y mi abuela sonrió…
como sonreía siempre
con la bendición de cada hijo
con la misma sonrisa que nos heredo al marcharse
con esa sonrisa del color de las mas fuertes
con la misma sonrisa de las que no se detienen nunca
a pesar de las montañas a su paso.

Luego siguieron los días difíciles
y mi abuela que busca
y trata de entender
la mejor forma de ser feliz
y un día que parece que es
y muchos días que no es feliz
y revisa los recuerdos
y recuenta los hombres a su paso
y vienen más hijos y más sonrisas
y la misma hambre de antes.
Luego murió mi abuela
sin la sonrisa de antes
y sin verme las palabras.

Mi abuela sigue sentada en la primera fila
y me cuenta cuentos al oído
y me muestra caminos y atardeceres
y nunca la vi
pero mis manos se parecen a sus manos
según cuenta mi padre
y mis sueños son sus mismos sueños
según mi padre.


II

Yo tuve otra abuela que nunca vi
pero dicen que tengo sus mismos ojos
y su mirada.
Mi madre la guarda sin muchas ceremonias
en algún lugar de su memoria
no la recuerda madre o cariñosa
no la recuerda fuerte o protectora
pero la guarda sin gran alarde
sin darse cuenta
en su boca y en sus ojos
en sus gestos…
lo se
aunque nunca la vi.

Se también que debió ser una mujer
de palabras firmes y paso seguro
una mujer de ideas grandes
y con esa certeza que solo tienen las que saben
que no tienen toda la vida por delante.

Seguro que le gustaba bailar
aunque no la dejaban
y reía a carcajadas
y sin pedir permiso
y fue así
con esa necesidad de vivir la vida a toda prisa
que una tarde soleada
se enamoro profundamente de mi abuelo
eso le costó entonces la ira de su padre
y los gritos de su madre.

Yo nunca la vi
pero seguramente de niña
le gustaba subirse a los árboles
bañarse en los ríos
caminar descalza en las tardes de lluvia.

Yo nunca la vi
pero seguramente cantaba en el coro de la iglesia
y era líder de algún grupo de jóvenes
la imagino sonriendo en la puerta de su casa
escapando por las noche a través de la ventana
regresando de mañana con los ojos llenos de luz.

De haber tenido más tiempo
se hubiese unido a un grupo de mujeres
hubiera tocado el piano
hubiese cantado en los bares
con un pequeño grupo de Jazz
hubiese formado un coro de niños
y hubiera recorrido en mundo
buscando su parte del amanecer.

De haber tenido más tiempo
hubiese coleccionado estrellas
de diversas formas y tamaños
hubiera colgado afiches políticos
en las paredes de su casa
no hubiera faltado a las marchas
por las reivindicaciones de los más pobres
hubiera alzado la voz contra la discriminación
hubiese amado profundamente
y con la pasión con que solo aman
las que saben
que no tiene toda la vida por delante
yo lo se
aunque nunca la vi.

(extraído de: LATITUDES LATINAS)



Shirley Campbell Barr




XIII

Me niego rotundamente 
a negar mi voz
mi sangre y mi piel.

Y me niego rotundamente
a dejar de ser yo

a dejar de sentirme bien
cuando miro mi rostro en el espejo
con mi boca
rotundamente grande
y mi nariz
rotundamente hermosa
y mis dientes 
rotundamente blancos
y mi piel 
valientemente negra

Y me niego categóricamente
a dejar de hablar 
mi lengua;
mi acento y mi historia

Y me niego absolutamente 
a ser parte de los que callan
de los que temen
de los que lloran
porque me acepto
rotundamente libre
rotundamente negra
rotundamente hermosa.

(1994)





Shirley Campbell Barr
(San José, Costa Rica, 1965) 
Reside en Brasilia
POETA/ANTROPÓLOGA/ACTIVISTA FEMINISTA
en Rotundamente negra y otros poemas, Ediciones Torremozas, 2013
su blog: ROTUNDAMENTE NEGRA
para leer una entrevista en: AFROFÉMINAS
en FACEBOOK


23 de abril de 2017

Ylia Kazama, Es lo mismo, de cualquier manera


s/d del autor de la fotografía




ES LO MISMO, DE CUALQUIER MANERA

He pasado por muchas cosas
               en el tiempo
pero no es nuevo
               ni motivo de orgullo

cualquiera que tuviera
m
á
s
de cuarenta podría decirlo

He tomado del amor en copas efervescentes
                            en vasos pequeños
en tazas rotas

He dormido a la sombra de una espalda
               junto a una
abrazando una
               he soñado con una

He besado y me han besado
               me han prometido besos
que no me han dado

He amado con locura
               a quien sabe besar
he añorado los besos traviesos
               los de verdad

He aprendido a transigir
               a olvidar
a tener una fe inmensa
               y una risa larga

He puesto mi epitafio tantas veces
               que no recuerdo exactamente
si quiero que escriban alguno

He invertido en dolores y errores
               sin forma ni medida
he adherido mis pies
               a montículos de piedras
y he abierto los bordes del sol
               para tomar de la mano a la luz

He intentado ser valiente sin visiones exactas
               vivido en todos los fracasos
y en todos los días pasados
               con inmersiones desnudas
en el espejo y la ventana

He soñado con quimeras
               repartido mi pan
y he fraguado cantos de vida
               con sed de ambar en migración

He olvidado las obstinaciones
               y he estampado mi firma
en todos los tratados de paz

He visto la mentira codo a codo
              soplado a los dientes de león
pisado las hojas del otoño
              entre la niebla del llanto

Me he cansado de los despistes
              de las guerras
de los actos nefastos
              de saber de niños maltratados
                           o no amados
de seres humanos
              en depredación
de animales en laboratorios
              zoológicos o circos

He tenido paciencia
              no como la de Job

he querido ser Ruth
              y también he querido escribir

He amado sin miedo y sin balance
              sin sobresaltos
              sin encrucijadas
me he sido fiel sin tachadura

He confesado todo
              he sellado mi corazón al destierro
y en el exilio
              hoy
                          me puedo morir
o...
                          puedo vivir

De cualquier manera
              es lo mismo





Ylia Kazama (México, 1964)
POETA/ESCRITORA/DISEÑADORA
en FACEBOOK
su WEB
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