La mujer escribe y eso es lo que importa










18 de agosto de 2017

Nélida Cañas, 3 poemas 3


Fotografía de Wilma Hurskainen



AGOSTO

Hay silencio en la casa
Afuera el viento se deshace/ entre las hojas
El frío de agosto/ toca/ raspa
Todavía quedan/ algunos matojos/ de narcisos amarillos/ en el patio
Escucho tu voz diciendo/ como todos los años:/ Hay que pasar agosto...
-Agosto/ agostado/ angostura/ angustia
palabras reunidas que asolaron tu alma-

Ay, padre mío,/ qué poco que supimos/ el uno del otro
Aunque yo te miraba/ pastor de lejanías
en aquella escalera/ que daba a la puesta del sol
¿Y vos, me mirabas/ en el rincón de la cocina
con el cuaderno/ y la tinta china negra
dibujando geografías imposibles?

¿Qué fue de nosotros, padre?
Vos te fuiste en agosto/ poblado de silencios
Yo persisto entre signos/ tratando de alcanzar
la geografía de tu alma
Hay que pasar agosto.../ me digo en un susurro
y miro
los matojos amarillos
en el patio



Fotografía de Wilma Hurskainen



APRENDIZAJE

Cuando era pequeña
miraba llover
en los ojos de los caballos

No se parece a nada
a ninguna otra tristeza
sobre la tierra

Creo que entonces
en esa lluvia incesante
aprendí
la melancolía
su vago hechizo
su lento desolar




Fotografía de Mihaela Noroc



PLEGARIA

Me quedaré aquí
a tu lado
abuela Leonarda
y juntas oiremos
el silbo de los pájaros
y el silencio...
el silencio
y el silbo de los pájaros.
Nos quedaremos juntas
vos con la trenza
como una corona
en tu sillita baja
Yo cerca de la acacia
y sus racimos blancos
a prudente distancia.
Nos miraremos
y no diremos nada
para qué las palabras
Hay demasiadas lágrimas
demasiada tristeza
por eso nos dormimos
a la luz de la lámpara
bajísima
titilante
para que se disipen
en la noche...
Rezaremos
con cuentas de maíz
largas plegarias
al menos
que nos dejen
el rumor de la abeja
las acacias
la lámpara





Nélida Cañas
(Arroyo Cabral, Córdoba, Argentina, 1949)
POETA/PROFESORA DE CASTELLANO, LITERATURA Y LATÍN
para leer más en: REVISTA BREVILLA
su BLOG

16 de agosto de 2017

Diana Moncada, 3 poemas 3


Fotografía de Brooke Shaden


Soy un puñado de deseos en protesta.
Soy la marca del descenso al mar profundo.
La piel es vestidura que me pesa.
Los cabellos cubren lo que ya no deseo ocultar. 
Los muslos hacen erupción.
Las manos están borrachas de texturas obscenas. 
Los pies se van entregando
                          se van enterrando

                                         se van desarmando.



Fotografía de Anka Zhuravleva



VINE A PERDER

Vuelvo sobre la misma grieta como una máquina destartalada.
Vuelvo sobre el mismo error,
sobre la misma cacería de blancos espejos.

Vuelvo, aun sabiendo que la palabra me es sensualmente inútil,
aun sabiendo que no daré nunca con ningún maldito clavo
sabiendo que nada podré decir
sobre los lobos ahogados en la carroña de mi tedio.

Vine con el poema
-ciegamente-
a perder.




Fotografía de Amber Ortolano



¿Cuántas palabras ajenas
dormitan en mi lengua
a la espera de encontrar sus dueños?
Pobres palabras malheridas
              palabras infieles
                              palabras que soñaron con ser cuerpo
palabras que se alejaron de mí
                              y dejaron de ser mías





Diana Moncada
(Caracas, Venezuela, 1989)
Reside en Lima
POETA/PERIODISTA CULTURAL
para leer sus columnas en: REVISTA PHILOS
para leer más en: LA MAJA DESNUDA
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